"Yo no sé hablar como todos, mis palabras suenan extrañas y vienen de lejos,

de donde no es, de los encuentros con nadie.

¿Qué artículos de consumo fabricar con mi melancolía a perpetuidad?"

Alejandra Pizarnik


Mostrando entradas con la etiqueta Diatribas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diatribas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Cállese Lacan!

“Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios”
Oliverio Girondo

Fragmentado como este escrito, que no pretende más que ser un ejercicio de talkin cure, o más bien, writing cure. Necesidad de sublimar. Fragmento, fractura, las piezas no cazan tan bien por todas las fisuras y el pegamento entre ellas. Fractal, un espejo enfrentado a su gemelo, una versión de eternidad, la misma historia que se repite, se repite… un teléfono descolgado… eterno retorno a blanco y negro, en sepia, luego a color, para que al menos algo se altere. Como para no morir de hastío, como el pobre Casafús.

Geográficamente mal ubicado, eso está claro. Siempre ando por ahí, donde no soy y por donde no es.

“I’m one of those melodramatic fools, neurotic to the bone, no doubt about it”

Dibujo sombrillas en los vidrios empañados, ya sea porque me recuerdan al Pretendiente de Caicedo –“Si pego la frente al vidrio dejo también charquitos de aliento”-, o al pintalabios de Marciana mientras se la cogen en un sucio bar al que asiste gente que se siente muy heavy porque se leyó Ópio en las nubes, o porque vi Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, lo que me convierte –en suma-, en un ser excéntrico, tan diferente -como los demás-, o a la manera janisjopliana: “I'm one of those regular weird people”.

En resumen, resumiéndome: la redundancia de la primera persona del singular, en un lugar común, en tiempo presente. Un cliché.

La frase ya sabida, tantas veces repetida, el doble de olvidada. Y su rumor en el aire:

-Aimer, c'est donner ce qu'on n'a pas à quelqu'un qui n'en veut pas.
-Cállate, Jacques.

La misantropía alimentada por pensarnos tan distintos:

“La única manera de atrapar un lobo es a la manera de los esquimales, pero pocas personas lo saben. Cuando un sitio es muy apartado y no hay manera de salir a cazarlo, porque salir significa perecer, se hace del mismo animal la trampa. Se entierra de mango un cuchillo en la nieve, bien visible y untado de sangre fresca. El lobo acude enloquecido por el olor, comienza a lamer la hoja afilada y, ebrio de su propio sabor va tajándose la lengua y emborrachándose de placer con su sangre; termina exhausto en la nieve, desangrado, presa segura de un astuto cazador. Te quería decir con el relato de esta conversación, que el asunto amistad, a la postre, no pasa de ser el cebo de un cuchillo tentador y brillante, en donde encontramos nuestra esencia y sucumbimos gustándonos. ¡Amistad!, Inari, sólo es una identificación entre los defectos de unos y otros: esa afinidad exacta entre la sangre del cuchillo y la sangre del lobo, es sólo comparable con nosotros, pese a que desconocemos cuándo hacemos de cuchillo o de lobo. Nos buscamos precisamente por considerarnos diferentes y superiores, haciendo a un lado la realidad: ¿sabes cuál? La realidad de nuestra debilidad, que hace necesario que nos unamos para hacer una masa compacta y estrecharnos duramente para no sucumbir. Es duro reconocerlo, pero somos personas normales”

Fanny Buitrago, El Hostigante Verano de los Dioses.


-Aimer, c'est donner ce qu'on n'a pas à quelqu'un qui n'en veut pas.

Seres en falta. Pisoteados, con la ropa sucia de huellas mnémicas: el olor del croissant, las bombas de helio escapando, la nariz hundida contra la almohada de la madre, el sonido de un redoblante, la sensación del vello incipiente al tacto; si acaso una figura a contraluz por la persiana que existe tras ella (él).

Y todos compartimos lo mismo, lo que no tenemos a quienes no somos. La tarjeta de crédito siempre a la mano para obtener algo que no será nuestro por el simple hecho de no comprarlo con lo que nos pertenece. Al final, el reporte a las entidades financieras. No habrá más préstamos.

A veces cuchillos, a veces lobos. O ranas, o nadie:

Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
lo contarían, sabes.

Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.

Emily Dickinson

miércoles, 28 de julio de 2010

Un semáforo en rojo el día de todo al revés (tres pensamientos inútiles)



I

¿Un abismo temiéndole al vacío?

¿Un precipicio acrofóbico?

II

El metro y los ácidos, dos viajes que nunca deben mezclarse. Se corre el riesgo de convertirse en un asesino en potencia o escribir un mal cuento con un titulo psico/misan-trópico; ignorando la etimología.

III

Un semáforo en rojo el día de todo al revés.

Y usted es un buen ciudadano, eso está claro, queda demostrado en su certificado electoral; la factura de los servicios públicos cancelada a un día de vencer y los avisos de aquí están invertidos sus impuestos se lo confirman.

Sí, usted es una persona correcta -¡tan correcta!- y el semáforo está en rojo.

La ciudad se ha vaciado, es día de guardar o quizá sea la paranoia colectiva por la gripe de los murciélagos, las elecciones presidenciales, el mundial. La calle es suya o del semáforo que está en rojo porque usted es un buen ciudadano.

it’s so polite, it’s so polite

it’s offensive, it’s offensive

Amanda Palmer -en la radio- y la cámara de seguridad -en el poste-, testigos únicos del crimen, de la insolente licencia que se ha dado, del protocolo arrojado por la ventana en un acto tan poco ecológico:

Sea que haya ignorado al fin el semáforo en rojo, o mejor aún, que haya descendido del carro con el propósito de cambiar el orden de las tapas invirtiendo la luz a su favor; vuelve al auto y acelera con la conciencia tranquila de seguir en cumplimiento del deber... o algo parecido.

miércoles, 16 de junio de 2010

Mordaza

Nadie dice nada,
lo cual es lo debido,
eso es ser consecuente.

¡Pero que alguien diga algo, por Dios!

martes, 23 de marzo de 2010

PSICOLOMBIA

Por Julio C. Londoño A. - Juan David Ortiz Franco.
Jimmy Hendrix, John Lennon, Jim Morrison, Joan Baez… si las revoluciones históricas han necesitado de líderes, cabezas visibles, para lograr su cometido; si el Renacimiento necesito de Maquiavelo y Da Vinci para salir del dogmatismo del Medioevo; la ilustración de Goya, Montesquieu, Voltaire y Rousseau para desembocar en la Revolución Francesa y abrir la puerta de la modernidad; los años sesenta no necesitaron de grandes pensadores a la manera clásica, ni de hombres virtuosos para cambiar considerablemente la vida en occidente.

Bob Dylan, Janis Joplin, Pink Floyd… sigo nombrando y cualquiera podría pensar que una generación influenciada por ídolos malditos, no llegaría a ningún lado.

Lo de los años sesenta fue la renovación de la revolución. Si bien es cierto que estuvo precedida por la Generación Beat, que se constituyó por un grupo de escritores que proponía –entre otras cosas– una evolución de lo sexual y el distanciamiento de los valores instaurados por la sociedad estadounidense clásica; la verdadera rebelión se dio cuando los jóvenes comenzaron a abandonar sus casas, y por casas hacemos referencia a todo un sistema impuesto por los padres; abordaron la política y formaron el movimiento hippie.

Y de toda una década de ‘malos ídolos’ quedaron grandes cosas: a la hoguera echaron el tabú del sexo, la aceptación de una ética y unas formas de vida rígidas y la invisibilidad de la mujer. El papel de los jóvenes en la política fue valorado (vote por Lyndon Pigasus Pig) y la presión de estos para acabar con la guerra de Vietnam logró su objetivo.

Alguien dijo alguna vez que quien recordara los sesenta, no los habría vivido. Sabemos por canciones que el cielo era de mermelada, los arboles de mandarina y las flores de celofán amarillo y verde. Psicodelia es la mejor palabra para describir aquella década, se deriva del griego y se podría traducir como ‘manifestación del alma’. Para llegar a esto se necesitaba una llave que destapara el cofre y ‘manifestara el alma’, mejor dicho para ‘psicodelizarse’.

Y como bien es sabido, desde los mismos griegos, el peligro que esconden algunas cajas, lo que salió de allí no fueron sólo bendiciones para las libertades individuales, sino también, del fondo del cajón un engendro que sobrevive aún hoy: el narcotráfico.

La contracultura hippie buscaba alternativas de pensamiento y estilos de vida diferentes a los del Tío Sam. Fueron muchos los que viajaron a oriente para aprender de la filosofía de otros pueblos, incluso los que visitaron las tierras del sur que tantos idealizaban como comunidades no desarrolladas, estancadas en la prehistoria, o repletas de tribus indígenas. Lo que encontraron en Mexico fue la cultura del peyote, los alucinógenos y los rituales que los conectaban con la madre tierra, la Pachamama. Un poco más abajo encontraron un terreno fértil, ideal para la semilla de la Ganja, el lugar prometido por Gaia, la diosa tierra de los movimientos New Age.

Lo que en un principio pareció ser el inicio de una nueva forma de la humanidad, lo convirtieron los medios de comunicación en un movimiento más de masas, y los fabricantes de la droga lo adormecieron con opiáceos. La nueva moda quedó estancada en las calles de San Francisco y perdió su impulso. Eso sí, el mundo no fue el mismo después de aquella época, pero de la bipolaridad del Comunismo-Capitalismo, pasamos a la de la libertad y la adicción –no muy diferente de la anterior–, todos tras un pedazo de materia verde: fuera hierba o fuera billete.



Mientras tanto, en el futuro próximo...

Dicen por ahí en radio que hay una mata que mata. Ante la posibilidad de que una planta carnívora engulla ávida de sangre todo lo que se atraviese a su paso, porque además se desplaza, actitud perfectamente normal en las matas, será necesario crear un frente ciudadano que eche mano de la moral y las buenas costumbres como armas de batalla para enfrentar el ataque.

Y es que simplemente la idea de una mata con poderes sicariales, óigase bien, sólo la idea, debería ser razón para que las cachiporras se repartan en los parques públicos o lleguen por correo certificado y todas las personas de bien salgan al embate del potencial peligro forestal.

Y así se ha hecho. Las personas de bien, figura que genera más pánico incluso que el arbusto genocida, han encabezado una cruzada en contra de la jurisprudencia consignada en la sentencia C-221 de mayo 5 de 1994, donde la Corte Constitucional Colombiana, declara inexequibles los artículos 51 y 87 de la Ley 30 de 1986, permitiendo así el porte de una dosis personal de estupefacientes.

Pero ¿qué tiene que ver la furia camandulera de las personas de bien con el proceso informativo?

En realidad nada, a menos que en un caso hipotético los medios de comunicación sean en sí mismos la anciana camandulera:

“No busquen los falsos paraísos, ya que el respeto por los valores éticos les dará la felicidad y alegría que anhelan… Es necesario insistir en el valor de un cuerpo sano y un espíritu recto, que permita formar hombres de bien, con capacidad y fortaleza para enfrentar una vida con dignidad.” (Jovenes: no se dejen engañar. Periódico El Colombiano, 22 de marzo de 2010)

Si bien el espíritu normativo de la ley y el posterior fallo judicial no corresponden estrictamente a una relación entre un medio de comunicación y un particular, ni existe una conexión directa entre la temática de la sentencia y el proceso informativo, si resulta llamativo el papel de los medios de comunicación en la construcción de opinión pública y de escenarios de debate sobre la penalización o no del porte y consumo de la dosis personal de estupefacientes.

Colombia es un Estado Social de Derecho con una organización institucional que permite distinguir claramente los tres poderes públicos:

ARTICULO 113. Son Ramas del Poder Público, la legislativa, la ejecutiva, y la
judicial.

Además de los órganos que las integran existen otros, autónomos e independientes, para el cumplimiento de las demás funciones del Estado. Los diferentes órganos del Estado tienen funciones separadas pero colaboran armónicamente para la realización de sus fines.

ARTICULO 241. A la Corte Constitucional se le confía la guarda de la integridad y
supremacía de la Constitución, en los estrictos y precisos términos de este artículo. Con tal fin, cumplirá las siguientes funciones:

4. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten los ciudadanos
contra las leyes, tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su formación.
La norma se configura necesariamente como un elemento de debate, sin embargo, lo anterior permite verificar que existen principios rectores, consignados en la Constitución que determinan los procedimientos legales y las competencias institucionales en su promulgación.

En ese sentido no está en duda que cualquier prohibición o cualquier permisión, por benévola que parezca, cuente siempre con un escenario de discusión donde en primera línea se ubican quienes se consideran directamente afectados. Sin embargo la esfera de discusión cuenta como punto de partida con los escenarios institucionales que garantizan la legalidad de la norma a pesar de que no exista consenso, como sucede en todos los casos, en lo referido a su pertinencia.

En el caso de la demanda instaurada en contra de los artículos 51 y 87 de la ley 30, el accionante y la Corte coinciden en afirmar que es contradictorio en un sistema jurídico, la permisión de sustancias con efectos de carácter público más evidentes como el alcohol, mientras se prohíbe el uso de psicoactivos que en la mayoría de los casos generan efectos exclusivamente en la personan y que en casi todos los casos no se exteriorizan.

Por otra parte, uno de los argumentos más sólidos del demandante consiste en que ante la incapacidad del Estado o la inexistencia de los recursos necesarios para tratar la enfermedad del adicto, es su deber permitir el uso de las sustancias que alivian su enfermedad, garantizando así sus derecho a estar “psicofisiológicamente enfermo”.

En relación con lo anterior la Corte, en sus consideraciones habla de la competencia del derecho exclusivamente en la regulación de las conductas interferidas, es decir, en “las acciones de una persona en la medida en que injieren en la órbita de acción de otra u otras, se entrecruzan con ella, la interfieren”. Mientras esta condición no se cumpla es la moral la que evalúa al sujeto actuante. Podría de esa manera considerarse que el derecho es bilateral mientras la moral es unilateral y por esa razón no existen condiciones de exigibilidad cuando la regulación de conducta le compete al ámbito de la moral.

Es justamente la tensión entre los valores éticos, y la moral estrictamente unilateral, la que implica el análisis de las acciones de un medio de comunicación al ejercer en sus páginas el derecho a informar desde su postura ideológica.

Sería un contra sentido exigir del medio que este en total acuerdo, con toda la normatividad existente, más aún, tratándose de un tema tan polémico como la despenalización que toca necesariamente las fibras de la concepción del cuerpo de la fe católica.

Lo que sí es posible es exigir del medio de comunicación la ilustración suficiente sobre el tema, de modo que no sea una página editorial, la encargada de informar y juzgar al mismo tiempo sobre un determinado tema.

En un país en donde aún se mata en nombre de Dios, donde lo más importante es la existencia de leyes naturales entendidas como código de conducta pero su aplicación puede posponerse según qué tan rezandero sea el infractor, donde el desarrollo sigue asociándose con la cantidad de humo sobre las ciudades y la disminución de la población rural, difícilmente puede hablarse de acatamiento a la norma aún desde las altas esferas del poder.

Es precisamente en nombre de Dios, que se entiende al Estado, como tratándose del poder divino emanado por designio celestial en un hombre, como el dueño y absoluto poseedor de sus conductas en relación incluso con su fuero interno. Bajo la postura de que es deber del Estado garantizar la utilidad de sus miembros en el medio y que su ausencia significaría una pérdida para la sociedad, se le impide a quien así lo determine, disponer de lo único que está circunscrito a su exclusiva y legítima autoridad, su cuerpo.

La prohibición en Colombia se constituye a la vez como una posibilidad de quebrantamiento, cada una significa la puesta en marcha de mecanismos de público conocimiento para encontrar los baches de la norma y ubicar determinadas acciones en la barrera de la legalidad.


"En la pared de una fonda de Madrid, hay un cartel que dice: Prohibido el cante. En el aeropuerto de Río de Janeiro, hay un cartel que dice: Prohibido jugar con los carritos porta-valijas. O sea: todavía hay gente que canta, todavía hay gente que juega". (Ventana sobre las prohibiciones. Eduardo Galeano, Las Palabras Andantes.)


Mientras desde los pulpitos y las páginas de los periódicos se defiende el orden y la autoridad cuando las decisiones emanadas de los poderes del Estado coinciden con las posturas que se delimitan desde eso escenarios, en caso contrario, la instigación es a la desobediencia y al no acatamiento de la norma.

Aunque no exista una evidencia plena de una invitación a desobedecer la ley, es claro que los medios de comunicación acuden a las ideas de moral y buenas costumbres para que la persona frente a la posibilidad de ejercer un derecho, regule sus conductas y renuncie a él en un sistema de autoflagelación en defensa del ideal de “hombres de bien” impuesto desde los micrófonos o las páginas editoriales y actuante en las costumbres.



En Conclusión

En lo que a legalizar una dosis máxima de consumo respecta, existe el dilema entre libertades personales y el problema del narcotráfico, los magistrados de la Corte la definen como: Una paradoja inexplicable y una contradicción protuberante. La sentencia bien lo explica: “Por un lado se autoriza el consumo de la dosis personal, pero por otro se mantiene la penalización del narcotráfico. Es decir que se permite a los individuos consumir droga, pero se prohíbe su producción, distribución y venta”.

La lucha contra el narcotráfico ha servido de bandera para las campañas políticas, para fortalecer las relaciones con otros países y para justificar la inversión en la guerra. Los dineros ilícitos de las mafias han contribuido a campañas políticas y solventado, en apariencia, algunos problemas sociales como la pobreza. Pero los señores del ‘cartel’ no saben de caridad, pasan su cuenta de cobro cuando hacen su labor social, no se quedan con nada de nadie.

El narcotráfico es el monstruo, pero seguimos pensando que sus aliados son los consumidores, entonces criminalizamos –además del delincuente–, a la víctima. El columnista de El Espectador Klaus Ziegler dice al respecto: “Es un absurdo pretender que la penalización de la dosis personal disuada al adicto de consumir más droga, y una ingenuidad mayúscula creer que vaya a disminuir su producción y distribución”. El Gobierno, y junto a él, los ‘colombianos de bien’ y las instituciones ‘éticamente correctas’, se apoyan en “prejuicios morales y no poseen ningún fundamento empírico. Encarcelar al adicto, no sólo es cuestionable desde el punto de vista ético, sino que además es confundir a la víctima con el victimario”. Porque la verdad reside en que la drogadicción no es una depravación, como tradicionalmente se piensa, sino una enfermedad considerada por la Organización Mundial de la Salud como crónica.

Los magistrados que tomaron la decisión de derogar los artículos y aprobar la legalidad de una dosis mínima, plantearon desde la misma emisión de la sentencia la contradicción que significaba; sin embargo, los medios de comunicación con presupuestos como si no consumes mata que mata: “te veras diferente, con la frente más alta, las manos más limpias”, han colaborado a extender el pensamiento de que quien consume drogas tiene las manos sucias y también hace parte del engranaje del narcotráfico, en pocas palabras y recurriendo a lo antes mencionado: criminalizar al adicto por su adicción.

viernes, 1 de enero de 2010

CARTA DE RENUNCIA

Me gustan los viajes por carretera, debe ser algún gen que quedó incrustado de mi papá. Mi papá trabajó mucho tiempo de camionero y no es raro que sea capaz de nombrar en orden de ida y venida los pueblos de muchas carreteras de este país. Me gusta, me gusta mucho cuando la carretera está vacía y la música se va regando a cada kilometro. Me gusta pensar que también yo me deshago y que las líneas entrecortadas y amarillas del camino quedan unidas por mis pedazos. Me gusta mirar por la ventana e inventarme historias, pensar en lo complicada y accidentada que puede resultar la geografía colombiana y que por eso no es raro lo que sucede en este país. Pensar también en que para vivir en este pueblo hay que tener muchas guevas o, mejor dicho, ser un guevón. Pensar en que quizás la cosa cambiará y al instante siguiente estar a carcajadas por los pensamientos absurdos que alguien tan absurdo como yo podría tener.

No sufro mareos, las curvas peligrosas no me afectan –mis gustos son muy distintos-, y estoy acostumbrado a los carteles de depresión a 100 m. Aprendí que el amor huele a polilla estrellada contra parabrisas, porque a eso me olió la primera vez que amé a alguien y me fui de viaje muy lejos. Se estrellaron tantas polillas esa noche, tanto me regué en la carretera, otro tanto fue a dar al mar. Lo peor es que después toca limpiar el vidrio y es como recordar todo eso que a uno le duele adentro y que creía ya hace tanto estrellado y muerto.

Siempre quise viajar, soñé mi vida robando un carro y escapándome, corriendo de la policía y dejando cuentas sin saldar en los restaurantes y hoteles a lo largo de la carretera. Así fue que nació Ángel, y también de la pregunta: ¿Qué habrá al final de una carretera?

Tomar un auto, encenderlo como los ladrones en las películas y hit the road, honey. Y de pronto no soltar el acelerador y dejarse llevar por las curvas y no importar donde llegar. Y qué si se extiende toda una existencia, y qué si mi vida es la carretera y mi final el mar…

Y Ángel, Ángel era mi compañero de viaje, Ángel se montaría como un completo extraño a mi auto… Ángel sacaría su cuerpo por la ventana del carro en movimiento mientras afuera llueve, y cuando estuviera de nuevo sentado en el asiento, justo a mi lado, tendría pequeños puntos rojos por los golpes de la lluvia… y Ángel sabría hacer fogatas y contar historias de espantos que acechan en las carreteras... a Ángel le gustarían los días grises…

Pero acontece que las carreteras de este país conducen a lugares comunes y desgastados… los espantos en la carretera se visten de verde y se hacen llamar Eroes… los lagos donde tomaría baños cada vez que se recalentara el carro están ahora secos o cuajados de sangre.

(A veces tengo la sensación de que dentro de mi cabeza hay un cumulo de sangre duro y gris, sí, sangre gris porque está muy triste… y cuando no soporto el dolor en mi cabeza, en el coagulo por cerebro que tengo, me tomo un anticoagulante y todo el gris se me riega por el cuerpo)

Pero ahora todo me resulta absurdo. Absurdo es una de mis palabras favoritas. Absurdo es el devenir que ya pasó, absurdo el pasado que ha de venir, absurdo el presente que ya no está y los instantes que se consumen sin piedad. Absurdo lo que hago y lo que sueño. Soy incoherente, ni yo me entiendo cuando hablo de peces que no son peces y de mujeres que son ciudades y se engullen a sus hijos en el preciso instante que los paren, de selenitas que tienen cúmulos estrellados en la espalda y mujeres que nunca he tocado.

Absurdo hacer mías palabras que otros pueden usar mejor. Otros tendrán historias más interesantes. Yo sólo soy un muchacho… un miserable sin miseria, en realidad, un miserable por sentirse miserable y no serlo. Comencé esto por mi miedo a gritar y que no me saliera nada de la garganta, ahora me salió y no me gusta como suena. Otros tienen que gritar porque deben hacerlo, lo mío quizás sea sólo un capricho. Hay otras cosas en que pensar y no en absurdos.

Y con todo esto lo que quiero decir es... mejor dicho, quiero detenerme. Quiero congelar esto en este instante. Que si alguien lo encuentra y le apetece pueda aprenderse cada hoja, palabra e imagen que exista en este pedazo de ciberespacio. Que si a alguien le sirve, pues aquí estará y es limitado.

No puedo, no me nace. Lo siento…

Terminé el 2009 a mi manera, por la carretera. También se estrellaron muchas polillas esta noche, pero esta vez me dolía otro lugar cerca del hígado. Algo sucedía allá afuera, detrás de las nubes... Ángel muere cuando dos balas se le incrustan donde deberían ir sus alas... y es absurdo, patético, insoportable.

Y no quiero pensar en nada. De niño practiqué natación, patinaje y otra cantidad de cosas; todas las dejé empezadas. Tengo esa mala costumbre. El horóscopo dice que se debe a que mi signo, Cáncer, es cardinal y solemos comenzar muy animados y apaciguarnos fácilmente. Pero sinceramente, una idea ha estado rondando mi cabeza esta noche, y tan sólo quiero detenerme...

Feliz año.

Stop...

(quizá después dé la vuelta al cassette)

lunes, 28 de diciembre de 2009

Patio Trasero

Desprendido el patio trasero del mundo, nuestro destino estará dedicado al tedio cotidiano, a la suciedad perpetua eterno aburrimiento, o quizá a una inmortal sensación de nunca estar secos.

Estuve soñando –yo siempre lo hago-, que el patio trasero del mundo era desaparecido, y la gente ya no tenía donde extender sus trapos, entonces ya no estaba el grito en la casa de entrar las ropas cuando lloviera, del viento que sopla sobre las telas. Los niños ya no tenían paredes de lino para plasmar sus manos sucias en mariposas de diez dedos que olían a tierra y estiércol.

Estuve soñado –y a veces no paro-, que el mundo usaba siempre el mismo atuendo, sus zapatos raídos. Cuán aburrido y sucio. Y la gente ya se conocía las camisas, los amantes ya aburridos de saberse viejos atavíos, sin bragas nuevas que romper y los mismos botones que remendar después del sexo.

Y algunos con sus ropas mojadas porque no soportaban el hedor a día eterno, salían a cazar alguna gripe y terminaban arropados por sudarios reciclados. Eran tiempos de inconformes y ya nadie estaba demasiado seco sin el patio trasero del mundo.

Entonces fue cuando sucedió, que en el sueño todos se despojaron de sus vestidos y los tiraron al gran vacío que había en el mundo, sábanas empantanadas por niños traviesos y tirantes que cuajaban el gran lienzo, colocaron un cierre para que no se desbordara tanto paño y almidonaron la superficie para marcar las arrugas simulando las que antes existían. Pusieron botones donde antes solía haber jardines de flores y colgaron las cuerdas del nuevo patio trasero del mundo…

Cuando desperté –siempre hay que hacerlo-, el planeta también lo hizo, y todos iban vestidos como el día lunes es debido y yo andaba empapado buscando un sitio donde extender tanto mojado.

Alguien debería inventarle un tendedero a este mundo.

Postal de 1904, Tendederos en New York City

domingo, 4 de octubre de 2009

Mercedes, a secas.

Yo no tenía idea alguna de quien había sido Alfonsina. Sólo sabía que cinco sirenitas se la habían llevado por caminos de algas y de coral. También supe que había dejado un recado para algún amante: ‘Ah, un encargo, si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido’, y no volvió.

Yo me recostaba en el piso del balcón de mi casa, le pedía a mamá que me pusiera el cassette con la canción del negrito que se lo comería El Coco si no se dormía. Cuando terminaba esa canción de cuna comenzaba la historia de Alfonsina. Entonces yo me abrazaba a una almohada que me había llevado para el balcón, me aferraba fuerte como quien naufraga, como quien se deja llevar por caballos marinos, como quien se arrulla con la canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola, como quien muere o se suicida.

Tendría yo seis o siete años cuando un día mi tía Ángela, la ‘comunista’ de la familia, llegó diciendo que Mercedes Sosa vendría a Medellín acompañada por un señor, un tal Pablo Milanés. El día del concierto lloré y pataleé y me le aferré a mamá de las piernas para que me llevara. Y ya estaba yo allí, en plena Plaza de Toros esperando que saliera la voz ronca que me contaba la historia de Alfonsina y me arrullaba amenazándome con El Coco Blanco. Y salió toda esa masa -debería decir toda esa Maza-, Mercedes era muchas, y era única a la vez. En algún momento me dormí, qué torpeza de niño, me dormí y desperté con la bendita canción marina. Y Pablo cantaba con ella y ella con Pablo.

‘Imaginen ustedes a un gigante coro de América Latina’, imagínenlo, ella lo pidió y se lo merece. Imagínenlo simplemente. ‘Todas las voces, todas’, gritaríamos en coro y ella respondería: ‘toda la sangre puede ser canción en el viento’.

Imagínenlo, sólo imagínenlo.

Aún imaginándolo tengan miedo al pensar que alguien para la pista y saca el cassette, o le baja al volumen, o la cinta se enreda, o se va la luz y el escenario queda en penumbra.

Hoy a muerto la ‘Voz de América Latina’, qué tenebroso suena eso en los titulares de noticias. Claro que desde antes venía enmudeciendo, y no hablo de Mercedes, ella seguirá cantando.

La Negra Sosa es sólo una cuerda del instrumento, pero se rompió, de tanto ladrar y llorar se rompió. Queda el consuelo de tontos de saber que personas como ella, de alguna manera, se eternizan. Uno sabe que en cualquier lugar alguien podrá escuchar a Sosa en algún disco o cassette que quedó olvidado en un rincón, o por alguna tía rebelde de las que no faltan en las familias godas, o porque cantó con Shakira sabiéndose que fue Shakira la que cantó con Mercedes. O porque sí, porque tiene que ser así, debería ser así.

Se murió, ‘morir también es ley de vida’ dice Jorge Drexler. Se murió y alguno que otro estará diciendo que se debió haber muerto desde antes, otros como mi tía Ángela, deben tener sordos a los vecinos por el volumen de la música.

A veces pienso qué sería de Mercedes si fuera colombiana y… mejor me callo. Duró más en Argentina a pesar de su oposición hacia la dictadura. Si tuviéramos una Sosa aquí no sé qué tan peligrosa sería para la Seguridad Nacional. Porque sí, tenemos orgullos patrios, tenemos a Shakira y Juanes, y digo qué bien suena la primera, sobre todo al lado de Mercedes cantando La Maza; del segundo me alegra que haya pisado Cuba sin los prejuicios que tienen muchos aquí en Colombia. Tenemos a Andrea Echeverri gritando en los conciertos ‘no señor, ninguna mata mata’, las matas no matan, dejemos la pendejada. Pero no tenemos una voz como la de la Sosa en Argentina, o la de tantos otros que formaron parte de esa Voz Latinoamericana, de los que algún día pusieron pecho al plomo porque les dolía lo que pasaba en este territorio donde los cuenticos de García Marques se van volviendo realidad.

Gracias a la vida por Mercedes, a Argentina por parirla y no desaparecerla ni apagarla. Hoy seguramente la velarán con todos los honores nacionales y esas cosas.

Ojalá el cassette no se borre, ni los hongos lo corroan. Sólo le pido a Dios que esa epidemia amnésica que sufrimos los latinoamericanos no se siga extendiendo. Aunque peco de optimista, tantas veces hemos cometido el mismo error, ya no duele el olvido.

Sobreviviendo, esperemos, sobreviviendo. Mercedes, Mercedes Sosa. ¿Sosa?, esas cosas de la vida, sosa es algo sin gracia, sin sal, y eso era lo que le sobraba a Mercedes. Mercedes, simplemente Mercedes, a secas.

Ahora sí, mujer, te bajamos la lámpara un poco más, ¿qué constelación se te antoja?

Duerme, duerme, Negrita.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Nano-dramas

¿Tuviste un mal día? Medellín también amaneció jodida. La leche estaba cortada en la mañana. Un tiro recibió a la salida. Hay una puta parada en la esquina de este martes. Un alcohólico no bebe hace diez días. El desayuno se enfría y la mosca lo descompone con su saliva. La pelota aún no cae del tejado. Un camioncito de juguete ha rodado por el barranco. El recién nacido le conoce el hedor a la vida. La canilla ha llorado en la cocina. Una hoja ha quedado en blanco sin su tinta…

…Alguien hizo con la leche un quesito. El del tiro ha pagado su destino. A la puta de la esquina le ha llegado un amante. El borracho ha empeñado su vestido. El café de la mañana se ha regado y la mosca se ahoga en su festín. La pelota ha caído del tejado desinflada. El camión se ha ido a la quebrada. El neonato se acostumbra a la pestilencia. Un vaso ya consuela al grifo. Un poeta onanista ha teñido el papel con su tinta. Medellín sigue jodida. Y tú crees que tuviste un mal día.




jueves, 20 de agosto de 2009

Pluma, plomo… polvo.

En memoria de los hombres, de los sinónimos que han ido reproduciéndose, dejando papelitos para evitar el olvido perpetuo.

Pluma, plomo… polvo.

“La vida es un hueco, Dalila. Nacemos por un hueco, respiramos por dos huecos, vemos por dos huecos, oímos por dos huecos, comemos por un hueco y luego botamos lo que comemos por otro hueco, esta ciudad es un hueco lleno de huecos, el alma esta hueca, el sexo es otro hueco, o dos, qué más da, y nos morimos, Dalila, ¿Y dónde nos meten?...” Mala Noche – Jorge Franco.

Esta ciudad es un polvo, de los más baratos. Una puta asequible, un mal chiste.

Una ramera hecha de polvos, vuelta polvo. Eso sos y a eso estás condenada: con la humedad de tus pechos, de tu sexo, con el olor de tu pubis, con el sudor de tu rostro conseguirás tu pan, “hasta que vuelvas a confundirte con la tierra” de la que fuiste formada. “Con dolor parirás los hijos”, largas filas harás para matricularlos en escuela pública, “y estarás bajo la potestad o mando de tu marido; y él te dominará”. Mujer, “polvo eres, y a ser polvo retornaras”.

Polvo aquí, polvo allá, “el que no tiene untado el bolsillo tiene untada la nariz”[1], dijo un hombre y… plomo aquí, plomo allá; se esfumó, lo esfumaron. El responsable: Algún mago dedicado a “anularles el cerebro a los que de verdad actuaban como subversivos de ciudad”[2].

Polvo somos, polvo seremos, polvo lo que tenemos en los sesos. En el rincón de la memoria no hay sino pelusas, bolas de pelo, polvo compacto.

“Me van a matar. Mañana volvemos a Colombia y me toca enfrentar la realidad”[3]. Se apagan las luces, el aire se hace plomo, de entre la masa resalta la vara del mago. “La ciudad se desbarata, pero aquí no hablan sino de fútbol"[4]. ¡Gol!, grita el pueblo extasiado, y enterrado queda el muerto al otro día. Uno más para la lista.

Y así, poco a poco, los maguitos van reproduciéndose.

“Aparecieron unos hombres en las regiones que cometían una serie de tropelías y asesinatos y hábilmente desaparecían de la zona (…) Los campesinos caían asesinados (…) Y nuestros ríos históricos fueron testigos de los cadáveres arrojados”, demandó un hombre. “Aparecían fuerzas oscuras que reemplazaban al alcalde… los comandantes”, los magos, efectivamente, con su discurso de convivencia, con sus labores sanitarias de fregado social, trazando “el meridiano de la violencia”[5].

Abracadabra, las palabras mágicas: "Usted para nosotros es muy importante, pero también es un problema"[6], soplo aquí, polvo allá, lentejuelas, maromas, mucho brillo, abracadabra… Jesús y María te acompañen en este Valle de lágrimas. Ahora polvo es y pocos lo recuerdan.

Como se nos olvidan los muertos en este país. Pero es que Colombia, ¡Colombia, amigo mio!, Colombia es Fashion, pasión por el futbol, ¡Gol, gol, gol Caracol! Bang, bang, bang. Adelante presidente que los buenos si son más, todos llenitos de polvo, con la viruela del insomnio. Ya vendrá Melquíades a sanar la enfermedad, o lo eliminarán por ser peligro a la seguridad.

Dame un besito, putita, antes de ir a dormir, de pronto mañana deba partir.

Condenada al polvo, mujer, condenada a que antes de que Aureliano Babilonia lea los últimos versos del pergamino ya te hayas esfumado, “ciudad de los espejos (o los espejismos)”[7]. Condenada a repetir y sin segunda oportunidad en la tierra.

Mientras tanto, mientras tus últimos versos son escritos, seguirán apareciendo sinónimos a las palabras que otro van borrando, cercenando, empolvando. Plomo y sangre, pluma y tinta.

__________________________________
[1] Jaime Garzón.
[2] Frase de Carlos Castaño en el libro Mi Confesión.
[3] Luis Carlos Galán.
[4] Frase de Héctor Abad Gómez, consignada en el libro El Olvido que Seremos de Abad Faciolince.
[5] Fragmentos del discurso que Jesús María Valle presentó en la conmemoración del decimo aniversario de los homicidios de Héctor Abad Gómez y Leonardo Betancur.
[6] Presuntas palabras de los asesinos de Jesús María Valle, momentos antes de su asesinato.
[7] Frase de Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.

sábado, 11 de julio de 2009

Cómo Cocinar un Muchacho (Parte V)

CREDITOS FINALES: EL POSTRE
Como comerse al muchacho... y no morir de indigestión.


“-“En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús para preguntarle: “¿Y quién es mayor en el reino de los cielos?”. Y llamando junto a si a un niño, lo puso delante de ellos y dijo…”

¿Y este de donde sacaría que Jorgito era un niño? Si lo hubiera visto con su penecito tieso, buscando afanosamente meterlo entre mis piernas. Si supiera que la razón para colgarse fue esta carne vestida de luto, este par de tetas que comienzan a hacer caso omiso del sostén, esta piel asesina y mis besos, que en lugar de enamorar, envenenan, como la mordedura de la serpiente más brava.

(…)

-“Y quien acoge en mi nombre a un niño como este, es a mí a quien acoge”.

Y dale con el niño. Como si estos no supieran de niños, si es lo único que comen. Ellos y yo comemos niños, no como en los cuentos de hadas con tenedor y cuchillo, no, los comemos como nos comemos los adultos, con el puñal y la guillotina que nos pusieron abajo, con maldad y alevosía, que después llamamos amor. Que confundidos estamos los humanos. Nos sabemos que nos estamos destruyendo con el bendito tema del amor, con sus falsas reglas, con sus expectativas. No, no creo estar tan loca si puedo ver lo que nadie ve. Tal vez soy como Román: Otro gato en la oscuridad”
Mala Noche – Jorge Franco

Hay que ser valiente para entregarse al amor de los muchachos. Y no lo digo porque sea un amor peligroso o salvaje, sino que toca desenvolverse en terrenos expuestos al ojo malevo de las vecinas camanduleras y los machos de escopeta, para quienes besar a un muchacho se ha convertido en un atropello a las ‘designaciones divinas’ y la virilidad.

Si bien he criticado los condicionamientos a la sexualidad, son evidentes las preferencias que cada quien pueda tener. Cuestión de sazón, de gusto, ya lo dije. Pero esta fijación, por más que insistan en encontrar sus orígenes, no se debe a un error ni a una mala decisión; comenzando porque es una decisión que nadie recuerda haber tomado, ¿o alguien se acuerda cuándo decidió si enamorarse de una Viviana o de un Manuel?

“Dios, ¿en donde tienen el veneno los muchachos?” Pregunta Fernando Molano, me pregunto yo. Porque morder a un muchacho es una labor de alto riesgo. Se carga con tanto apodo; las identidades y las condiciones a veces pesan. Además de las lecciones apostólicas y los sermones maternos que retumban en la cabeza con sólo tocarle la mano a un muchacho.

Así que pienso que la única manera de desear o amar a un muchacho -o muchacha- sin culpas ni latigazos porque sea mal visto o ‘indebido’, es comprarse un perchero para prejuicios, un cartelito en la puerta para advertir a los evangelistas y sacarse a si mismo del armario –tanto encierro no es bueno-. A veces pienso que la mejor y más básica forma de medir el bien y el mal es por el placer y el dolor o el número de muertes que se puedan provocar; y hasta donde recuerdo no he matado a nadie. Que no suene a hedonismo, aunque en el fondo guarde el olor, pero, como diría Janis Joplin refiriéndose a las drogas, y yo refiriéndome a los muchachos: “Lo que te hace sentir bien no te puede causar ningún daño”.

Cómo Cocinar un Muchacho (Parte IV)

MEDIO ROJO, TRES CUARTOS O BIEN COCIDO
La carne, carne será.


“Los vicios de sexo, no son vicios”
Joaquín Sabina


Tras haber definido Orientación e Identidad sexual y de género y todas sus diversificaciones, doy ahora mi diatriba con aires de utopía, escandalosa quizás para los defensores de las ‘buenas costumbres’ que aún no han colgado sus obsesiones en el PERCHERO, y que siguen leyendo porque, como dice Millôr Fernandes: "Pornografía es todo aquello que excita a los moralistas".

Mi sermón va para los dos bandos en disputa, por un lado los reaccionarios contra las manifestaciones de la sexualidad, por otro a los defensores acérrimos de la diversidad.

Un día escuché a alguien decir, no recuerdo quien, una frase que se quedó en mi memoria y que está en mi colección de frases celebres: “La naturaleza no se desvía, se diversifica”. Siendo así, como las raíces de un árbol que cada año tiene más, la sexualidad, apéndice de la naturaleza, también se expande como dicen que lo hace el universo. Ella agrandándose y nosotros conteniéndola, dividiéndola, partiéndola y reprimiéndola. Un día de estos, el universo va a estallar de tanta sexualidad y no habrá rincón en donde esconderla.

Decía entonces que estoy en desacuerdo con los fanáticos de lado y lado. Los que la quieren reducir a su mínima expresión, con sus ajados y desvencijados pretextos por defender ‘la sagrada institución de la familia’, y los que por defenderla, terminan definiéndola y redefiniéndola, tratando de contenerla en frascos diferentes.

Pienso en el humano y su complejidad, y más que en el humano en la naturaleza en general. "Llamamos perversa a una práctica sexual cuando se ha renunciado a la meta de la reproducción y se persigue la ganancia del placer como meta autónoma", dice Freud. Castigamos con amenaza de iniciar cruzadas y escalfar a los indecentes, sólo por apelar a su derecho al libre goce.

Antinatural es la primera palabra que aparece en el diccionario de los que se alborotan ante el vocablo homoerotismo. Antinatural y contra la voluntad de Dios todo poderoso. A lo de antinatural tengo una respuesta sencilla: científicamente comprobado que los delfines tienen sexo por placer y que en más de mil especies animales se han encontrado comportamientos homosexuales. Para el segundo argumento, el de la voluntad de Dios, me gustaría que el escrito de José Saramago, El Factor Dios, fuera masivamente leído.

En 2004 una noticia recorrió la internet, invadió la blogósfera y páginas dedicadas a la comunidad LGBT; dos pingüinos del zoológico de New York, Roy y Silo, habían seguido el ritual de apareamiento normal en estos animales. Lo particular de la historia es que eran dos pingüinos macho. Reunían piedras para similar huevos y los empollaban como lo hacen todos los pingüinos. Un celador, al ver esto, tomó un huevo abandonado del que salió Tango. Algunos opinaron que este comportamiento al igual que el infanticidio, era común en el reino animal y no por eso deseable en los humanos. Otros apreciaron la noticia como muestra de la sexualidad dentro de los animales, que no tiene como fin único la reproducción.

Si bien es cierto que nadie desea que se maten niños porque tenemos la capacidad de razonar y pensar que son criaturas indefensas, tampoco se puede comparar un infanticidio con un acto homosexual. Siempre debe haber límites, una normatividad más de convivencia que de restricción. Un acto sexual, siempre que sea acordado por las partes y disfrutado por ambas, será tan permisible como que un suicida renuncie a su vida –guardando diferencias-.

Ahora hablaba de mi planteamiento utópico, porque aunque a veces me parece que vamos en esa dirección, siento que nos faltan terrenos por dejar atrás, y más percheros para colgar las condiciones que se nos van pegando en el camino. Pienso que una sexualidad responsable, concibiéndonos como sujetos con responsabilidad social, y con el respeto, la libertad y la admiración que merecen las obras de arte y el sexo, sería el clímax al que podemos esperar llegar. No hablo de un mundo donde en la calle, en los postes y en las aceras se vean personas copulando, ni de un Jardín de las Delicias como el cuadro de Bosch. Hablo de la eliminación de barreras en el sexo, una liberalización sexual, y una quema masiva de los condicionamientos.

El sexo, lo decía, debe ser un acuerdo. Por esto no defiendo prácticas como la zoofilia ni la pedofilia, o los accesos carnales violentos. No hay un acuerdo justo, las partes no están en iguales circunstancias.

Doy por terminada mi perorata contra los mutiladores de la sexualidad. Ahora la inicio contra los del otro lado.

LGBT, son las siglas con las que se suelen clasificarse las manifestaciones sexuales diferentes a la heterosexualidad. Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero. Pero esta clasificación se queda corta para las variantes y las mixturas que puede presentar el universo del Eros. Aparece entonces una discusión que obliga a la adición de nuevas siglas al término original y a reformar muchas de las clasificaciones preestablecidas. Surgen variantes como los Queer, Usure o inseguros-indefinidos, Aliados o heterosexuales “entendidos”-“gayfriendly”, Intersexuales, y hasta los Fetiche. Pido disculpas a quien se sienta discriminado, si la sigla con la que se identifica se me ha pasado por alto.

Con tanta diversidad, no alcanzarían las letras y sería tan engorroso como nombrarlos uno a uno en una nota breve de trescientas palabras. Pero hay quienes insisten en encontrar nuevos nombres, nuevas ramas y nuevas siglas para nombrar lo innombrable. Entonces, se encuentran artículos noticiosos que no se ponen deacuerdo si la G debe estar antes que la L, o si colocar las tres T para cada uno de los Trans; otros añaden una Q para no olvidar a los ‘raritos’ o la H o la S, porque no se debe discriminar a los heterosexuales o straights.

El Sociólogo, filósofo, educador, investigador, activista, entre otros títulos, Manuel Antonio Velandia, escribe en un correo a varios de sus lectores, refiriéndose a las diferentes marchas de la comunidad LGBT: “Si los establecimientos se llaman de “homosocialización”, debe ser porque no atienden lesbianas, ni bisexuales, ni transexuales, ni travestis, ni transformistas, ni intersexuales, y mucho menos queers y tampoco aceptan heterosexuales o aquellos que no son homosexuales sino gay, maricas, maricones, loquitas, etc”.

A mi parecer, sería molesto -pido disculpas si me equivoco-, decir algo así como: los establecimientos de lesbo-gay-bis-trans-drag-queer-inter-hetero…-socialización. Y no quiero decir que no debemos llamar las cosas por su nombre, pero con lo que disido, es con esa costumbre de especificar, clasificar, particularizar, con una asepsia de cirujano; cometiendo el error que he repetido durante el texto: la mutilación y especificación de la sexualidad.

No voy a entrar en el área del llamado Análisis Crítico de Discurso, pero a veces al defender tan fanáticamente algo, se termina por agredirlo. Eso es lo que sucede con la diversidad y la diferencia, pedimos respeto e igualdad, que se nos trate igual pero seguimos creyéndonos los diferentes. Ojalá comprendiéramos que las identidades y las orientaciones son una prenda más a vestir. Hoy puedo querer llevar una camisa y un jean, mañana quizá quiera usar corbata o una peluca roja, rímel en los ojos y carmesí en los labios. Si comprendiéramos la sexualidad como un accesorio más en el perchero, podríamos combinarla y, quien sabe, hasta algunos muertos podríamos evitar.

Ser o estar, que dilema más utilizado, tan eterno, nadie se ha decidido. Pero, para cerrar este escrito, diré que el Ser crea cierta condición: SOY HETEROSEXUAL, y tremendo problema si cambias de opinión. Pienso entonces que sería correcto utilizar el Estar, sonaría como: Hoy ESTOY COMO GAY, y no habría inconveniente si al día siguiente te despiertas diferente.

Por eso hoy Estoy, mañana “ya veremos” me dice la parca al oído...

martes, 7 de julio de 2009

Cómo Cocinar un Muchacho (Parte II)

SALTEAR, FREIR U HORNEAR
Al Baño con María o sofreído en las duchas con algún muchacho… Sexualidad, cuestión de condimentos.


“La sexualidad es tan insondable como el más allá”
Melodrama – Jorge Franco


La sexualidad y la muerte, Eros y Thanatos, placer y dolor… No rosaré los terrenos del psicoanálisis y pecar de ignorante, pero comienzo mis diatribas disfrazadas de ensayo con esta idea de dos cabezas. El sexo y la muerte, placer y dolor, “tanto tango, tanto dolor”, “primero hay que saber sufrir, después amar, después partir, y al fin, andar sin pensamiento; me gusta el tango”, dice la muerte en el Lado Oscuro del Corazón II.

Insondable, inescrutable, indescifrable, incognoscible…, me atrevo a decir también que la sexualidad es indefinible, inclasificable. No me es posible concebir al ser humano sin sus dos condiciones fundamentales: Sexualidad y Mortalidad. El arma para construir y prolongar la existencia es el sexo, y en respuesta, para mantener un equilibrio y dinamizar la vida está la muerte, la destrucción. Dos pulsiones, como diría cualquier psicoanalista, por las que el ser se mueve, de lo contrario vendríamos siendo lo mismo o poco menos que una piedra.

A esto reduzco entonces al ser humano: sexo y muerte. En las simples ventas de los periódicos se puede comprobar cómo respondemos a estas dos ideas, por eso la crónica roja, el sensacionalismo y el amarillismo, los cadáveres expuestos en primera página y una contraportada de senos prominentes, venden más que el hambre en algún lejano continente y la noticia de otro extrajudicial más –a menos que se adjunten fotos de cuerpos famélicos y torturados-.

Escribiré aquí la palabra perchero: PERCHERO. En mayúscula, así será lo bastante grande para colgar el resto de prendas que le pueda quitar al humano: cuelgo la moral, los tratados de ética, los libros sagrados, los ismos, las doctrinas y los dogmas; ojalá pudiera colgar también en lo más alto la psiquis, la mente, los monólogos internos; pero dejaría demasiado desnudo al hombre. Nada estorbará entonces, he talado el pedestal donde está montada la humanidad. Ya, sin tanto adorno es más fácil comprenderlo todo.

Sin todos esos atavíos, seguimos siendo sexo y muerte. Planteo entonces el punto central por el que escribo todo esto: Si la sexualidad es tan insondable, inclasificable como la muerte; ¿por qué insistimos en tratar de entenderla, especificarla, dividirla y hasta polarizarla, dándole mayor o menor validez a ciertas expresiones que la contienen?

Los gustos eróticos y las afinidades afectivas son una cuestión de condimentos. Digo esto y pienso que es lo mismo preparar distintos platos con iguales ingredientes, a ir a la cama sin distinciones o condiciones, pero con iguales sentimientos. Recuerdo mi primer amor… mis dos primeros amores debería decir, porque me es imposible colocar a uno antes que el otro: Viviana, era una nenita de labiecitos gruesos, ojitos de pez globo, ojeras color remolacha, con un olor dulzón, una carita sacarosa, dulcificada con mocos chillones, unas pestañas de vaca y cachetes de fresa. La confusión vino cuando, casi al mismo tiempo, me enamoré de Manuel, con sus labiecitos delgaditos, ojos de tortuga, ojeras berenjena, con un olor brusco, una carita angulosa, una cortadita en la ceja izquierda…, los veía y puedo jurar que las rodillas hacían el mismo sonido que los dientes cuando hace frio. Una mezcolanza de bichos me inundaban el estomago y un sudor frio las manos. Ambos me gustaban por razones diferentes, cuestión de sazón, supongo.

Era lo uno o lo otro, y debía ser más la una que él otro, me recordaban en todas partes. En un colegio católico, donde está mal visto no ser otra oveja más del rebaño, yo opté por ser de las negras por las que el arte de la escultura, según Augusto Monterroso, ha progresado (Léase La Oveja Negra – Augusto Monterroso). Entonces allí estaba yo, con Manuel, dentro de un confesionario y muriéndome del miedo por lo que estaba sintiendo. Él jamás lo supo, seguro lo sospechó, pero nunca se lo dije... a Viviana tampoco.

Un tiempo después y gracias a mi madre, estaría sentado en algo menos que un diván, en una oficina empapelada con libros de Lacan y Freud, y frente a mí, con los pelos desparpajados, una mujer diciéndome: ‘¿Sabés cuál es el problema de la humanidad?: El Con-di-ciona-miento’. Y me dije: Sí, el problema de la humanidad no es más que eso, esa maldita costumbre de andar por ahí encasillándolo todo: Que los Judios, los Cristianos, los Negros, los Blancos, el Futbol, que Stalin y Musolini, que el norte y el sur, que el rojo es rojo y el negro la nada…

Gracias a las condiciones, en especial las sexuales, es que escribo este texto. Nací enredado y la sociedad no ha podido desenmarañarme. ‘Unos dicen que aquí otros dicen que allá’ y yo, pues… debo partirme en dos.

lunes, 6 de julio de 2009

Cómo Cocinar un Muchacho (Parte I)

“La sexualidad es tan insondable como el más allá”
Melodrama – Jorge Franco.


Este escrito hace parte de un ensayo en proceso sobre lo absurdo que puede ser encasillar la sexualidad, dividirla y polarizarla; dándole mayor o menor valides a algunas de sus manifestaciones. Esta es sólo la introducción al texto completo que aún no he terminado. Posiblemente lo vean fragmentado en el blog en unos días. Si desean una copia completa en cuanto esté terminado, con gusto se los enviaré. Pueden dejar sus correos electrónicos en la caja de chat, en un comentario o enviándome un correo electrónico. Espero lo disfruten y si tienen algo que comentar, añadir u opinar estaré agradecido. La primera parte -en comillas-, es un fragmento del libro Un Beso de Dick de Fernando Molano.


ENTREMÉS
Sobre lo que es estar con un muchacho… y media sociedad en la cama.


(…)
-Es que no se puede ser feliz con quien no se debe.
-¿Pero por… por qué no se debe, pá?
-¡Porque todo tiene un orden, Felipe!... Un pájaro no se puede enamorar de un gato: ¿cómo puede ser feliz con un gato?

¿Un pájaro?: ¡por Dios!
-…
-…
-Los pájaros no son felices ni tristes. Sólo son pájaros.
-Eso no es lo que cuenta… Él puede creer que es feliz y estar equivocado, ¿no ha pensado en eso?
-¿Y…?- maldición: ¿por qué tendría yo que pensar en eso?
-Puede estar equivocado y no darse cuenta, Felipe. Él es muy joven y puede no darse cuenta.

Sí, claro: es tan jovencito que ni siquiera ha aprendido a caminar… ¡Y por eso se la pasa en cuatro: me da risa!
-…
-Vea, Felipe: a su edad hay cosas que todavía no se pueden entender. Y a su edad se es muy ingenuo, y este mundo está lleno de gente depravada que se aprovecha de eso para hacer daño…

¿’Gente depravada’? ¡Maldición!: ¿Leonardo?, ¡¿está hablando de Leonardo?!... ¡Dios mío!...
-…

Ah, es mejor callarse, Felipe…
-Nadie le está diciendo a ese muchacho que no sea feliz- ‘a ese muchacho’: por qué no le ponemos nombre de una vez a ese muchacho-… Él puede ser feliz todo lo que quiera, Felipe; pero no haciendo daño…
-…
-…
-Él no le está haciendo daño a nadie. El no está haciendo nada malo. Yo sólo sé que se enamoró.
-¡Por Dios!
-Pero, pá, ¿cómo puede hacerle daño a nadie, si sólo se ha enamorado? Yo no entiendo, pá.
-¡Hay mil cosas que usted no entiende!

Maldición: ¿por qué tiene que gritar?
-…
-A su edad no se puede entender… Además, uno no se enamora a esa edad: enamorarse es algo serio.
-Pero usted y má…
-¡Sí, ya sé! Pero es distinto. Además, teníamos veinte años cuando nos casamos.

¡Casarse!: qué chiste…
-Ustedes eran novios desde niños…
-¡Es distinto, Felipe: entiendalo! Gabriela y yo… Yo podía amarla a ella porque… ¡porque es natural! Pero… ¡Dios!... ¡¿Usted sabe de quién se enamoró ese muchacho?!

¿Pero por qué tiene que gritar, pá?... Ya no grite más-ya no grite más…
-…
-¿Usted se ha puesto a pensar en eso, Felipe?
-…
-¿Usted sabe…?
-…
-¿Usted-sabe-de quién-se enamoró él?
-…
-…
-…
-…
-Él no se enamoró de un gato.

Un Beso de Dick - Fernando Molano

¿De un gato?, si me hubiese enamorado de un gato no habría tanto problema. Pero como me enamoré de un muchacho, el cuento fue otro.

Sodomita, enfermo, aberrado, pervertido, desviado, invertido, amanerado, torcido, raro, anormal, degradado, de ambiente, del otro lado/bando/equipo -para otros disfemismos consultar foros virtuales de grupos cristianos o el diccionario de la Iglesia Bautista de Westboro-, mariposa, mariposo, mariposón, marica, mariquita, maricón, puto, rosquete, muerdealmohada, loca, maniquebrado, soplanucas, galleta, pirobo, cacorro… Uno a uno de los niños del salón de clases soltaban una palabrota a la ‘loquíta’ del centro del aula.

¿Cómo puedo cargar con tanto apodo?, si basta con la confusión que uno tiene a sus doce años como para que le estén cambiando el mote cada cinco segundos, desde las cuatro esquinas del salón, durante las tres horas del acto cívico, las dos de recreo, y un timbre que suena me salva la vida.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Mamá, soy gay!

Luego vinieron los estigmas: “Lo único que le pido es que no me monte una peluquería”. Fue la respuesta de mamá.

Tanto problema por querer a un muchacho, como si mamá y papá, o los compañeros de clase y profesores, o las instituciones religiosas y gubernamentales fueran con uno de la mano hasta la cama. Tanta gente metiéndose en el lecho, cuando uno sólo quiere estar tranquilo con un muchacho.

domingo, 14 de junio de 2009

A Medellín

Es la sangre la que mantiene estas montañas en pie.

Caminando las comunas me he preguntado:

¿Qué sería de Medellín sin sus muertos, si son ellos los que coagulan esta tierra?

Mujer, que parís hijos y los asfixias con tus mismos muslos.

Si de tanto besarte terminamos intoxicados, todos rodando por la trinchera que es tu rio, que cada día se parece más a esa cueva entre tus piernas, por la que siguen los malnacidos saliendo.

_________________________________________
La pintura es 'Mi Nacimiento' de Frida Kahlo.

jueves, 4 de junio de 2009

Plegaria I

No quiero encontrar el margen de mi hoja.
Ahora pongo yo el prohibido: Que no me prohíban.

Que no me limiten, por favor,
Que no me limiten.

Que no me encierren,
No me encasillen.

Que no me digan que son mentiras mis verdades,
Que son tan mías.

Que no hace falta volar tanto, no me lo digan.
Que no me digan que me caiga, que me caigo.

Que no me multen por cada sueño,
Por las rosas que aún espero,
Por creerme lo que no les creo.

Que no sancionen mi escala de vida:
Primero amor, Luego la muerte.

Que no me copien, que no me peguen.

Que no me olviden, que no me nieguen.

DIXI

sábado, 23 de mayo de 2009

Octavo Día - Shakira

Hace seis años, en 2003 exactamente, tuve la oportunidad de asistir al Tour de la Mangosta. No voy a negar que desde niño tengo cierta fascinación por Shakira, a algunos les extrañará, otros ya lo sabrán. La cuestión es que quería compartir con ustedes este video, Octavo Día, una presentación fenomenal que me dejó bloqueado cuando escuché a Shakira decir las palabras que dice al final.

La frasé inicial es de Jimi Hendrix y dice: “Cuando el poder del amor se sobreponga al amor por el poder el mundo conocerá la paz”

Luego las imágenes de Saddam Hussein y George Bush jugando una partida de ajedrez mientras la muerte los mueve con sus hilos. Las fotografías de guerras que pasan por las pantallas.

Y para cerrar estas lineas:

“No se supone que las estrellas de pop metan sus narices en la política. No sé si eso es correcto o no, pero esta noche, no quiero hablar de política… o de políticos… Prefiero hablar de algo que está por encima de todo eso: AMOR. Porque al amor le faltan líderes y a los líderes les falta amor. ¿Por qué es tan difícil amarnos los unos a los otros? Me pregunto ¿entendernos cada uno? Por ejemplo, tomarías la mano de la persona al lado tuyo en este momento, aunque no la conozcas y le dirías ¿Qué lo amas?¿que lo perdonas?¿Puedes amarlo a él, puedes amarla a ella, puedes amarme a mí, amarlos a ellos?...”

Aquí se los dejo:

lunes, 4 de mayo de 2009

DES(con)FIGURADO

Estoy des(con)figurado, con los comandos contradichos: 

Tengo ganas pero no fuerzas. Tengo los sueños cansados.  Tengo letras, no así poemas. Tengo las manos sin dedos. Tengo la pluma sin movimiento. El papel seco. Tengo recuerdos que ya son viejos.  Tengo razones, todas absurdas. Tengo las alas, pero no el cielo. Tengo latidos, pero sin eco. Tengo el deseo, aunque sin cuerpo. Tengo al destino en desacuerdo. Tengo un Ángel enjaulado. Tengo la utopía castrada, las ilusiones extirpadas, las esperanzas cercenadas. Tengo los sesos devanados y las vísceras ensortijadas. Tengo canciones vencidas, flores secas, gatos muertos. Tengo al amor amputado, el corazón desmembrado. Tengo a la locura acordonada, la sangre coagulada. Tengo este escrito inconcluso…

...tengo y tengo, no tengo nada.

sábado, 7 de marzo de 2009

Escapismo

¿Qué se puede esperar de un hombre como yo,
Que geográficamente está mal ubicado?

Frente a mi casa, un muro de ladrillos coarta sueños.

De mi terraza, diviso montañas rojas,
Y una ciudad que es un hueco.
Una ciudad cansada de parir muertos.
Vivo en otro agujero sin ventanas.

Soy un hombre que si decidiera escapar
Sería por un camino en loma,
Cuya cima obliga a mirar los mismos montes,
La misma urbe.

Salvo que huya por carreteras que llevan a lugares comunes.

Me queda mirar arriba,
Me queda la muerte como única salida.

domingo, 22 de febrero de 2009

Paréntesis

Quiero abrir un paréntesis: ‘(’,
Y dejarlo así, abierto, sin nada en él mas el vacío.

Será cuestión de quien quiera llenarlo.

Un problema que le dejo a la humanidad,
Un hueco más por tapar.

Que cierre este paréntesis quien tenga lo suficiente para colmarlo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

DEO GRATIAS por la diversidad

"Donde se haya establecido que es vergonzoso
estar implicado en relaciones sexuales con hombres,
eso se debe a maldad por parte de los gobernantes,
y cobardía por parte de los gobernados"
Platón.

Dos figuras públicas captaron la atención de los militantes LGBT y quienes apoyan su lucha. El primero, el senador Víctor Velásquez del partido Colombia Viva en Unidad Cristiana provocó un revuelo por una serie de televisión argumentado que las temáticas homosexuales no debían ser tratadas en horario prime y presentó un proyecto de ley que “moderaría” el actuar de esta comunidad. El segundo, por sus conocidas posturas ultraconservadoras y su discutida llegada al puesto de Procurador General de la Nación, el señor Alejandro Ordóñez.

Me encargaré esta vez del honorable senador quien lanzó una afrenta contra el programa Aquí No Hay Quien Viva, el cual –a su parecer- presentaba personajes perjudiciales en el proceso de formación de los niños. “Las opciones sexuales se ofrecen al público, yo no creo que este tema se pueda ofrecer”, opina Velásquez y después añade que esta temática afecta el libre desarrollo de la personalidad de los jóvenes. Una idea algo contradictoria si se tiene en cuenta que el libre desarrollo consiste en una toma de decisiones autónoma frente a realidades propuestas. El senador pretende que los homosexuales sean escondidos y que los niños jamás sepan de su existencia, lo que para él traduciría en “valores” sociales hasta ahora olvidados. Pero son mentalidades como las de Velásquez las que castran el libre albedrío, no porque esas “conductas” no se muestren van a desaparecer.

La posición homofóbica del senador se evidencia en comentarios como: “La verdad es que si, tienen sentimientos, tienen emociones pero no significa que tengan el mismo comportamiento que yo tengo” o “¿Cuándo dos hombres proyectan vida? ¿Cuándo dos homosexuales reproducen la vida?”. Sería bueno senador que se paseara algún día por los parques de Medellín y admirara a las parejas de ancianos del mismo sexo sentados en las bancas alimentando a las palomas y dedujera de eso historias dignas de ser contadas. ¿Desde cuándo la existencia humana se reduce a la simple reproducción?, de ser así, dios debe estar muy aburrido allí arriba viendo a sus criaturas repetir la misma rutina siglo tras siglo.

La miopía e ignorancia de muchos de nuestros dirigentes puede hacer sentir vergüenza a todo un país, ¿Qué dirán en la ONU, donde avanza una lucha por la despenalización de la homosexualidad en varios países?, señores de las Naciones Unidas, pongan el ojo en Colombia que hay parlamentarios que nos quieren exigir hasta como vestirnos y cuando besar a nuestras parejas.

Hace ya varias décadas de aquella Revolución Sexual y aquel 17 de mayo del 90 que se relegó a la Homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Se hacen insoportables estos pensamientos retardados dignos del Medioevo y de fanáticos inquisidores. Debates tan innecesarios develan una antipatía profunda por la diferencia y un amor predicado –no sentido- por el otro.

El partido al que pertenece Víctor Velásquez, de notable filiación religiosa, ha sido seriamente cuestionado por los escándalos de otros miembros investigados por parapolítica.
Roguemos que dios juegue en el bando de la diversidad, porque el senador se calme y se digne a ver la serie; la que no ve por falta de tiempo y ocupaciones varias. Asimismo imploremos al nuevo Pro-Cura-dor que no le dé tanto madero a las minorías y que deje sus prejuicios de lado. A los señores del Polo que estuvieron a su favor, esperamos no hayan perdido su votico.

“Si la homosexualidad es una enfermedad, declarémonos todos maricas en el trabajo:
-Hola, no puedo trabajar hoy. Sigo siendo marica” Robin Tyler.
Amen