"Yo no sé hablar como todos, mis palabras suenan extrañas y vienen de lejos,

de donde no es, de los encuentros con nadie.

¿Qué artículos de consumo fabricar con mi melancolía a perpetuidad?"

Alejandra Pizarnik


Mostrando entradas con la etiqueta Musicales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Musicales. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de septiembre de 2009

Cabaret

“Comienza por admitir que de la cuna
a la tumba no hay un largo camino,
la vida, amigo mío, la vida es un cabaret,
¡y yo amo el cabaret!”
Cabaret (1971)



La escena es la siguiente:

Mi madre sentada en el sofá de la sala de mi casa, toma una cajetilla de cigarrillos que pertenece a mi tio Luis, la abre, apresa un purillo en sus deditos regordetes, hace una manera cómo las de Catherine Zeta-Jones en Chicago, un movimiento complejo, algo así como: El cuello se estira, quedan los labios encaramados en un mentón que da sensación de seguridad, el cigarrillo entre los dedos índice y corazón es movido por una oscilación de la muñeca, similar al de las geishas con sus abanicos o las venias de los actores de teatro pero al revés, pues no es de humilde agradecimiento sino de insolente irreverencia…

¡Corten, corten! Para no complicar más las cosas voy al centro del asunto:

Mi madre sentada con el cigarrillo –aún sin encender, jamás se encenderá-, con aire de Femme Fatale dice:

-Ah, esa es mi gran frustración, no aprendí nunca a fumar. Yo, con veinte añitos menos, no me volvería a casar. Me pintaría las uñas rojo sangre toro, que combinen con los labios. Unos tacones bien altos, un vestido negro. Así toda desparpajada, toda… Cabaretera.

Y pronuncia la última palabra como si supiera a arrabal, a tango, and all that jazz!:

-Cabaretera- remojar los labios, cruzar las piernas. Combinación de Scarlett Johansson y Sharon Stone.

El Cabaret… Cabaré, dice la R.A.E., es un lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades, habitualmente de noche.

Ahora entiendo, difiere del Burdel con el que tantas veces se le ha confundido.

Entonces, lo que mi madre quería era ser mujer de taberna, cigarrillos, lápiz labial. De esas a las que las señoras camanduleras no les pierden el rastro, más por envidia que por cualquier hostigamiento a la moral o a la entre pierna de sus maridos.

La imagino como Liza Minnelli cantando ‘You have to understand the way I am, Mein Herr. A tiger is a tiger, not a lamb. Mein Herr. You'll never turn the vinegar to jam, Mein Herr’.

Ah, ‘qué cosas hermano, que tiene la vida’ dice un tango, ‘qué cosas tener que llorar’ responde otro. Qué cosas. Pero con los años no queda tiempo para lamentarse. Cabaretera es un sueño, la vida es otra cosa. La Vida, ¿Qué cosa más extraña, qué carajos es La Vida?

Me basta la definición de la Minnelli cuando interpreta a Sally Bowles en Cabaret (1972): “La vida es un Cabaret, viejo amigo”.

Cabaret, ¡ah!, seguro Emily Dickinson diría que es una de esas palabras a las que hay que quitárseles el sombrero. Cabaret: una silla iluminada con un reflector en mitad de un escenario, corsés negros, encajes, piernas largas y delgadas, humo, cigarrillo, alcohol, pastillas antidepresivas…; no encuentro otro cliché para añadir.

Meine Damen und Herren. Mesdames et Messieurs, Ladies and Gentlemen, Damas y Caballeros, con ustedes la internacional, la sensacional: Sally Bowles.

Y en mitad del escenario, Liza Minelli, los ojos más tristes que puedan existir en el mundo, ¡no exagero!, interpretando a Sally Bowles y bajo la dirección de Bob Fosse, guionista original del musical Chicago, adaptado al cine en 2002.

No quiero hablar mucho del argumento de la película, prefiero que la vean. Para eso fue todo este escándalo. Recuerden: CABARET de 1972. Aquí un numerito que puede antojarlos más:

Mein Herr - Lizza Minnelli

jueves, 8 de enero de 2009

Bailarina en la Oscuridad

“Cuando el perro muerde, cuando la abeja pica, cuando me siento triste, simplemente recuerdo mis cosas favoritas y no me siento tan mal” The Sound of Music (1965)

Las gotas de agua sobre las rosas; El cielo gris, el que pesa; La luna cuando crece; Los charquitos de aliento en las ventanas; El sabor del tango, el olor del sexo; Los griticos rasgado de Joplin; Poemas delirante de Pizarnik; Tus ojos tristes cuando se cierran, Tu palidez incandescente, fría, que matiza mi calor… Son algunas de mis cosas favoritas.


Y como olvidar los musicales, pero es triste cuando llegan a la última canción “porque sabes que cuando se está poniendo divertido, y la cámara como que baja del techo, sabes que va a terminar. ¡Odio eso!”[1], odio esa sensación.


Hay uno especial al que permito llegar a su final, aunque termine con el alma descocida y una caja vacía de Kleenex: Dancer in the Dark, Bailarina en la oscuridad.


A los detractores de lo patéticamente bello les recomiendo alejarse de esta cinta. A los otros, los que no nos estorban los cojones para chillar, les regalaría con gustoso atrevimiento una copia de este musical.


La cantante islandesa Björk Guðmundsdóttir interpreta a Selma Jezkova, una inmigrante checa que llega a los Estados Unidos. Selma ha perdido su visión casi por completo, trabaja en una fábrica para conseguir el dinero para la operación de su hijo, quien ha heredado la enfermedad visual y degenerativa de su madre. La falta de imágenes y la monotonía de la factoría la llevan a momentos de éxtasis donde crea, con sonidos, una realidad musical. El dinero ahorrado desaparece, lo que se traducirá en problemas para Selma quien será acusada y condenada a muerte tras intentar recuperarlo.


Con un ritmo perfecto, la calidad del cine independiente, una buena historia y la voz de la islandesa; el director danés Lars von Trier logra un drama musical que, personalmente, considero un clásico del género y una película de culto.

Quien se atreva a soportar una buena historia, sin muchas rosas y un final desgarrador, les quedará buscar este film. La banda sonora fue compuesta en su totalidad por Björk. Este es el tráiler:


"Soñaba que estaba en un musical, en los musicales nunca pasa nada malo"


_____________________________________

[1] Bailarina en la oscuridad - Bjork – Selma Jezkova

jueves, 23 de octubre de 2008

CHICAGO… Y todo ese JAZZ!

“… HOTCHA … WHOOPEE ...”

Chicago, una sociedad consumista, el poder de la prensa y la radio, los atractivos años veinte; el escenario perfecto para grandes escándalos y grandes historias, sobre todo está, llena de crítica, mofa, sarcasmo y ante todo mucho, pero mucho Jazz.

Luego de ser un musical bastante taquillero en Broadway, Chicago fue llevada al cine en 2002 por Rob Marshall (Memorias de una Geisha), y merecedora de 6 premios Oscar. Es de admirar la versatilidad del director al adaptar esos escenarios teatrales al cine. En lo personal, considero un clásico del género a este musical. Es una de esas películas que nadie debería dejar pasar por alto. Además de manejar un humor fino en el que se esconde una punzante crítica social, está colmada de grandes momentos.

La película cuenta la historia de Roxie Hart, quien mata a su amante tras frustrar sus sueños de tener un performance en algún club de la ciudad; y la de Velma Kelly, una reconocida cantante, quien tambien asesina a su marido y su propia hermana al encontrarlos juntos en un hotel. Las dos mujeres se encuentran por azar en la cárcel del condado Cook, dispuestas a todo para evitar la pena de muerte. Billy Flynn, un abogado sin escrúpulos, como todos los abogados –sin escrúpulos, claro-, será el encargado de liberar a las dos mujeres. Este es más o menos el plot de esta historia.

Recuerdo que cuando vi la película por primera vez, descargue todas las canciones y me las aprendí en cuestión de una hora. Para aquella semana, en mi casa no sabían que hacer conmigo y todo ese Jazz que me había inyectado en las venas. No dejaba de pensar en nada que no fuera ese maldito musical: en la Jones bailando encima de las mesas, en Renée Zellweger disparándole a su amante y cantando “Nowadays”, en zapatos de tacón alto y hebillas, trajes destellantes, flashes y saxofón, en humo y luces, barrotes de cárcel, en licor y lentejuelas, y todos los personajes de ese circo desfilando por mi cabeza. Fue tan terrible el rayón que me dejó esta película que me quedaron un par de contusiones de las caídas en la ducha.

Los invito a que la vean y se enamoren un poquito, como yo, de este género. El primer número musical de la película, para que se antojen, se llama “All That Jazz”, aquí lo tienen:


THAT'S ALL FOLKS...

sábado, 18 de octubre de 2008

There’s always someone to catch you… En los MUSICALES

De obsesiones creo que no discutiré, todos las tenemos, pero expondré una de mis más grandes, una que ha ido naciendo gradualmente y que en ocasiones llega a ser –no para mí, para otros-, bastante molesta.

Los que han compartido conmigo interminables horas de dialogo infecundo y me han conocido al momento de ver un musical sabrán de que les hablo. Podría pasarme días con las melodías de estos films, cantar en el baño, tararear en la parada de buses, incluso responder con ellos a las cuestiones cotidianas. Imagínenme estar tranquilo, allí, estático mientras el mundo se derrumba, de repente en mi mente aparece Liza Minnelli en CABARET y el planeta entero se detiene, no puedo hacer más que mover mi trasero y cantar “Money makes the world go around , the world go around, the world go around…”. Es exagerado y patético, lo sé, pero también lo son los musicales y a quien le importa; a veces la exaltación de los sentimientos me resulta bastante bella.

La cuestión es que es un género que me apasiona, y me entristece saber que ha caído duramente en el olvido. Apenas si se ven musicales en estos días, es como si a la gente no le cupiera tanta fantasía en la cabeza, como si la belleza les estorbara y los sentimientos saturados les pesaran en el cuerpo.
Poco a poco publicaré entradas con una reseña sobre mis favoritos. Espero que les divierta tanto como a mí y que se atrevan a explorar este género al que muchos le han dado una bofetada, supongo que con la excusa Freudiana de “Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco”.

Les pido que, si desean hacerlo, me recomienden otros. Es una pasión que está reducida a unos cuantos films, así que sería bueno que colaboraran con la causa de meterle mas números a esta grabadora humana.

¡Ah! y sueñen un poquito.
___________________________________________________

Nota: El titulo es una canción del drama musical DANCER IN THE DARK del director danés Lars von Trier, se llama “In The Musicals”, interpretada por la cantante islandesa Björk, quien protagoniza la película.