Si me viese obligado a declarar renta, a rendir cuentas de cada cosa que poseo, me gustaría hacerlo ante vos.
¡Ay amor!, que me quedará por ofrecerte.
Si te sirven mis gatos inventados y todos negro azulados.
Tengo esas palabras que te creo, infantiles aún.
Tengo ese espacio infinito que te pinto a tu espalda, con pinceles invisibles para que no te des cuenta.
Tengo un Ángel encerrado en las líneas de un libro inconcluso.
Me sobran los sueños, los planes.
También me sobran tristezas, soy rico en melancolía.
Me falta, siempre me falta, algo de ti.
Tengo verdades de mentira.
Una luz oscura y una penumbra a medias.
Tengo paréntesis, muchos y de todos los tamaños, para que los llenes.
Me robo un poco de tu pasado para tener más tiempo, mientras te invento el futuro.
Una cuenta de ahorros con saldo en cero y mi alcancía con monedas de veinte pesos.
Tengo bufandas, saquitos y boinas.
Tengo estrellas, canciones, poemas.
Cargo versos hasta en mi billetera para llenar vacios.
Benedetti, Pizarnik y Neruda.
Un saldo que pagarle a Cortázar, que ya me ha mandado a cobrar.
Me faltan libros por leer, películas por ver, guiones que aprender.
Leer cada año a Franco y prender una vela cada día.
Te regalo tardes de lluvia, de tres orgasmos, de amor visceral.
Y por último me queda la certeza de si me dejas aquí, me dejas todo humano, como nunca me hubiera descubierto antes...