"Yo no sé hablar como todos, mis palabras suenan extrañas y vienen de lejos,

de donde no es, de los encuentros con nadie.

¿Qué artículos de consumo fabricar con mi melancolía a perpetuidad?"

Alejandra Pizarnik


jueves, 23 de octubre de 2008

CHICAGO… Y todo ese JAZZ!

“… HOTCHA … WHOOPEE ...”

Chicago, una sociedad consumista, el poder de la prensa y la radio, los atractivos años veinte; el escenario perfecto para grandes escándalos y grandes historias, sobre todo está, llena de crítica, mofa, sarcasmo y ante todo mucho, pero mucho Jazz.

Luego de ser un musical bastante taquillero en Broadway, Chicago fue llevada al cine en 2002 por Rob Marshall (Memorias de una Geisha), y merecedora de 6 premios Oscar. Es de admirar la versatilidad del director al adaptar esos escenarios teatrales al cine. En lo personal, considero un clásico del género a este musical. Es una de esas películas que nadie debería dejar pasar por alto. Además de manejar un humor fino en el que se esconde una punzante crítica social, está colmada de grandes momentos.

La película cuenta la historia de Roxie Hart, quien mata a su amante tras frustrar sus sueños de tener un performance en algún club de la ciudad; y la de Velma Kelly, una reconocida cantante, quien tambien asesina a su marido y su propia hermana al encontrarlos juntos en un hotel. Las dos mujeres se encuentran por azar en la cárcel del condado Cook, dispuestas a todo para evitar la pena de muerte. Billy Flynn, un abogado sin escrúpulos, como todos los abogados –sin escrúpulos, claro-, será el encargado de liberar a las dos mujeres. Este es más o menos el plot de esta historia.

Recuerdo que cuando vi la película por primera vez, descargue todas las canciones y me las aprendí en cuestión de una hora. Para aquella semana, en mi casa no sabían que hacer conmigo y todo ese Jazz que me había inyectado en las venas. No dejaba de pensar en nada que no fuera ese maldito musical: en la Jones bailando encima de las mesas, en Renée Zellweger disparándole a su amante y cantando “Nowadays”, en zapatos de tacón alto y hebillas, trajes destellantes, flashes y saxofón, en humo y luces, barrotes de cárcel, en licor y lentejuelas, y todos los personajes de ese circo desfilando por mi cabeza. Fue tan terrible el rayón que me dejó esta película que me quedaron un par de contusiones de las caídas en la ducha.

Los invito a que la vean y se enamoren un poquito, como yo, de este género. El primer número musical de la película, para que se antojen, se llama “All That Jazz”, aquí lo tienen:


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THAT'S ALL FOLKS...

sábado, 18 de octubre de 2008

There’s always someone to catch you… En los MUSICALES

De obsesiones creo que no discutiré, todos las tenemos, pero expondré una de mis más grandes, una que ha ido naciendo gradualmente y que en ocasiones llega a ser –no para mí, para otros-, bastante molesta.

Los que han compartido conmigo interminables horas de dialogo infecundo y me han conocido al momento de ver un musical sabrán de que les hablo. Podría pasarme días con las melodías de estos films, cantar en el baño, tararear en la parada de buses, incluso responder con ellos a las cuestiones cotidianas. Imagínenme estar tranquilo, allí, estático mientras el mundo se derrumba, de repente en mi mente aparece Liza Minnelli en CABARET y el planeta entero se detiene, no puedo hacer más que mover mi trasero y cantar “Money makes the world go around , the world go around, the world go around…”. Es exagerado y patético, lo sé, pero también lo son los musicales y a quien le importa; a veces la exaltación de los sentimientos me resulta bastante bella.

La cuestión es que es un género que me apasiona, y me entristece saber que ha caído duramente en el olvido. Apenas si se ven musicales en estos días, es como si a la gente no le cupiera tanta fantasía en la cabeza, como si la belleza les estorbara y los sentimientos saturados les pesaran en el cuerpo.
Poco a poco publicaré entradas con una reseña sobre mis favoritos. Espero que les divierta tanto como a mí y que se atrevan a explorar este género al que muchos le han dado una bofetada, supongo que con la excusa Freudiana de “Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco”.

Les pido que, si desean hacerlo, me recomienden otros. Es una pasión que está reducida a unos cuantos films, así que sería bueno que colaboraran con la causa de meterle mas números a esta grabadora humana.

¡Ah! y sueñen un poquito.
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Nota: El titulo es una canción del drama musical DANCER IN THE DARK del director danés Lars von Trier, se llama “In The Musicals”, interpretada por la cantante islandesa Björk, quien protagoniza la película.

martes, 14 de octubre de 2008

JANIS, Oh Janis!

I got your fucking kosmic blues all the time, babe!

He de confesar mi notable afecto por los tiempos pasados, tengo condición de hombre nostálgico, un tanto melancólico. Suelo añorar, evoco sucesos que no he vivido por mí mismo, por lo menos no hasta donde se me es permitido saberlo. El pasado suele pensarse como un tiempo congelado, aparentemente inflexible; esto es aplicable a los malos “evocadores”, pero es posible hacer del pasado algo aún más sorprendente que el maleable futuro. El secreto está en las herramientas que tenemos para recordar (incluso lo no vivido), en saber utilizarlas para editarlo un poco, adornarlo y sublimarlo.

Entre mi eterno escudriñar en ese tiempo me he encontrado con cosas realmente interesantes, sucesos que me gustaría haber vivido físicamente. La cuestión es que a veces lo vivido no se nos hace tan merecedor del recuerdo como lo que ya ha muerto para nosotros dadas las circunstancias y la voracidad del mundo que corre linealmente hacia quien sabe qué lugar. En ese hurgar en el antaño me di un golpe severo, o más bien, me lo dio ella, a quien hoy quiero recordar.

La vi y tenía esa soledad que solo los buenos artistas suelen poseer. Me contó de entre su canto de sus dolores antiguos. Su voz desgarrada me recordó lo terriblemente hermosa que podría ser una lagrima tras el orgasmo de una tonada convulsionada en el éxtasis de la tristeza. Ahora que rememoro no la vi, pero mejor aún, la sentí; y fue tan duro el golpe que me propinó que no hice más que imaginar su historia. Se dice que era una mujer verdaderamente deslumbrante, ruidosa; pero yo se que tras el alboroto de las mascaras se esconde el silencio de la desolación, por eso Janis, hoy te recuerdo, para arrancarte un poco de esa soledad, abstraerte del pasado para que no mueras jamás.

Te decías feliz cuando no lo eras, no del todo; te sentías deslucida cuando eras malditamente hermosa; te escuchabas opaca cuando de tu voz brotaba sólo icor; te pensabas ignorante cuando naciste sabia y la vida pulió tu conciencia. Mujer, despierta y levanta tu voz, mátame con el arma que llevas en la garganta y cuando muera, con una sonrisa y una lagrima, arrúllame con un blues cósmico de esos que solo tú sabes sentir, sabes vivir.

Esta mujer vivió lo que le tocó, que fue mucho para su corta edad. Una aguja y el acido que quemaba sus venas la adormeció, pero no así al furor de su voz. De su canto aun se siente el peso de su existencia, la carga de sus penas amorosas y el aparente escándalo de una época liberada. Muy al pesar de los que piensan que Janis Joplin es un icono de los 60’s, yo digo que era una criatura anacrónica, una mujer avanzada para esa generación estremecida. Mi Janis, mi “Little Girl Blue”, hoy estarás en quien sabe que loco rincón del cosmos, conmoviendo a otros seres en otras estancias, pero al menos, sólo por una noche, la noche que muera, quiero que me acompañes y me susurres al oído “Summertime” y “Kosmic Blues”.
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Summertime - Janis Joplin