"Yo no sé hablar como todos, mis palabras suenan extrañas y vienen de lejos,

de donde no es, de los encuentros con nadie.

¿Qué artículos de consumo fabricar con mi melancolía a perpetuidad?"

Alejandra Pizarnik


jueves, 26 de noviembre de 2009

Guardarropa

Hay quienes guardan el vestido de matrimonio, las joyas de la abuela o el diente que nunca se llevo el Ratón Pérez. Otros, un monstruo noctívago o una fotografía de algún amor secreto, que vienen siendo lo mismo.

Los fetiches están bien escondidos en los rincones, allá, tras otras prendas menos indecorosas. Escondemos viejos tiempos, por si una noche nos da por almidonar la memoria.

No faltará el extraño que llegue a despojarnos de pretextos, recatos y esos accesorios necios, entonces descolgamos el goce para hacer espacio a los que tanto estorban entre sábanas, los escrúpulos que se escurren ensopados.

Hay días en que nos encerramos para hacerle compañía al engendro solitario y cuando salimos, todos húmedos y oscuros, no soportamos el aire limpio y la luz que hostiga en los ojos.

Habitan corazones que van quedando en desuso, o terminan devorados por los insectos que se deleitan con los harapos que vamos guardando; y por eso el amor huele a polilla estrellada contra parabrisas.

Es importante entonces, no olvidar colocar las bolitas de naftalina en el armario, sacar los trapos al sol, darle un baño a nuestro monstruo una vez al año.

2 comentarios:

  1. Abramos las puertas del armario y dejemos que el aire entre y nos de un nuevo aire de vida =D tvb

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  2. Precisamente hoy escribí algo sobre aquellos sentimientos que nos guardamos en algunos momentos de nuestra vida,pronto lo subiré
    Siempre es un gusto leerte
    ahh y por cierto, t ves mas bajo en persona
    jajajaja es broma
    un abrazo!!

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